Un informe de la Fundación Pro Tejer, dedicada al desarrollo de la cadena de telas, cuero y calzado en la Argentina, muestra la devastación que el modelo económico de Javier Milei está produciendo en la industria textil en nuestro país. La combinación es letal: desplome productivo, capacidad ociosa récord, caída del empleo formal y una
Un informe de la Fundación Pro Tejer, dedicada al desarrollo de la cadena de telas, cuero y calzado en la Argentina, muestra la devastación que el modelo económico de Javier Milei está produciendo en la industria textil en nuestro país.
La combinación es letal: desplome productivo, capacidad ociosa récord, caída del empleo formal y una expansión de importaciones que reemplaza producción local.
Son varios los datos que exponen la crisis del sector. En noviembre de 2025, la producción textil registró una caída interanual del 36,7%, aunque si se compara contra noviembre de 2023, la contracción alcanza el 47,6%, el peor registro entre todos los sectores industriales.
La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado tampoco escapa a la tendencia: cayó 17,6% interanual en noviembre y acumula una baja del 19,3% frente a 2023. En el conjunto de la industria manufacturera, la caída interanual fue de 8,7%, pero el textil se ubica como el sector con peor desempeño relativo.
7 de cada 10 máquinas sin utilidad productiva
La magnitud de la crisis productiva se refleja en el uso de la capacidad instalada. El sector textil operó en noviembre con apenas 29,2% de utilización, el nivel más bajo de toda la industria argentina. En términos prácticos, esto implica que siete de cada diez máquinas están detenidas, un récord de capacidad ociosa desde que existen estadísticas comparables.
Mientras el promedio industrial trabaja al 57,7%, el textil se ubica casi 30 puntos por debajo
Como es lógico, el empleo asalariado registrado del sector textil tuvo un profundo deterioro y cayó 15% desde diciembre de 2023. El resultado es que desaparecieron 18.180 puestos de trabajo, la mayor caída porcentual entre todos los sectores productivos, incluso por encima de la construcción. En octubre de 2025 el sector registra apenas 102.700 empleos formales, consolidando una tendencia de contracción sostenida.
Y el impacto de la crisis también se sintió en el cierre de empresas. Entre 2024 y 2025 cerraron 558 establecimientos textiles, una contracción del 9% del entramado productivo. El segmento más afectado es cuero y calzado, con una caída del 15% en la cantidad de firmas. La indumentaria perdió 259 empresas, reflejando una retracción estructural de la cadena de valor.
Todo esto va de la mano de un proceso que es sello distintivo del modelo libertario: la apertura de importaciones. Durante 2025 ingresaron al país 391.676 toneladas de productos textiles por un valor de 1.702 millones de dólares. Se trata de un aumento del 71% en cantidades y del 52% en dólares, el mayor salto interanual de la serie reciente.
En ese fenómeno se sustenta el crecimiento de ventas pese a los pésimos números de producción nacional. La comercialización de prendas, calzado y textiles de hogar en supermercados crecieron 23,7% en 2025, con el distintivo de que la mayoría de ese consumo se abastece con productos importados. Es decir, el consumo no cae, pero la producción local pierde participación. Y por goleada.
















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