Por Claudia Roldós El Himno Nacional Argentino que comenzó a sonar exactamente a las 22 de este viernes, en Bendu Arena, ya anticipaba la épica. Tras el estribillo coreado con ganas por un público expectante, la voz de Ricardo Mollo le puso su impronta a la canción patria, mientras sus compañeros, Catriel Ciavarella
Por Claudia Roldós
El Himno Nacional Argentino que comenzó a sonar exactamente a las 22 de este viernes, en Bendu Arena, ya anticipaba la épica. Tras el estribillo coreado con ganas por un público expectante, la voz de Ricardo Mollo le puso su impronta a la canción patria, mientras sus compañeros, Catriel Ciavarella y Diego Arnedo hacían su entrada al escenario.
La noche recién arrancaba y todavía quedaban muchas sorpresas a develar por Divididos, la banda que este 2026 cumple 38 años de rock n’ roll.
Pepo San Martín, el invitado marplatense de Divididos.
Con “Aliados en un viaje”, de su más reciente disco “Divididos” calentaron motores para seguir con “Cajita musical” de “Vengo del placard de otro”, “La ñapi de mamá”, “Tanto anteojo” y “Elefantes” de “El narigón del siglo”, más “Azulejo” y Que tal” de “Acariciando lo áspero”. Terminaron el primer bloque con “Monte”, también del último disco.
El set acústico comenzó con “Como un cuento” y dio paso a una de las sorpresas de la noche, la invitación al escenario del músico marplatense “Pepo” San Martín -fundador de la banda Científicos del Palo-, quién muy emocionado se sumó al power trío para cantar la emblemática “Sisters”,
del disco “Acariciando lo áspero” y reversionada en “Vivo acá”.
“Par mil” cerró este segmento con el que lograron un ambiente introspectivo, compenetrado, de ritual.
Con “El faro” dedicado a Mar del Plata, Mollo hizo una invitación a contemplar la luna creciente que iluminaba el escenario. Luego tocó una de sus guitarras con una ojota que alguien le tiró del público e hizo referencia al fotógrafo Pablo Grillo -que, “no en sus mejores condiciones, pero está en su casa”-. Así, refrescó su cercanía con el público y, como en cada reencuentro, volvió a conquistarlo a fuerza de carisma, sencillez y virtuosismo.
Multitudinario recital en Bendu.
No se quedaron atrás Arnedo -qué le sacó chispas al bajo– ni Ciavarella -quién sigue rememorando a aquel joven desbordante de pasión, energía y dominio de los parches que en 2004 cumplía el sueño de tocar en Divididos-.
Entre “Haciendo Cosas”, “Alma de Budín”, “Pasiones zurdas” y Amapola del 66”, el ambiente se siguió calentando para darle paso a otro de los momentos más emocionantes del show: un homenaje a Luca Prodan, con un grupo de gaiteros para una versión de “Crua Chan” que a muchos les sacó piel de gallina.
Mención aparte fueron las visuales y los efectos especiales que entre tonos rojos, verdes, azules y amarillos replicaban las imágenes de los artistas teñidos de colores, como personajes de comics de aventuras.

“Sucio y desprolijo”, “Rasputin” y “Paraguay” sonaron en el tramo final que incluyó las dos infaltables de cada recital de la aplanadora: “El 38” -que este año cobra un nuevo significado por el aniversario 38 de la banda- y “Ala Delta”, tradicional canción de cierre del show.
Las despedidas no son sencillas y dejar el escenario ante una multitud compenetrada tampoco, por lo que, “de yapa”, sonaron “Doña Red” y “Mejor no hablar de ciertas cosas” que convirtieron la noche en un viaje a una parte de la historia del rock argentino que, seguramente, muchos de los asistentes llevan en su corazón.
Catriel Ciavarella.
















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