“Va a ser una noche para reírnos, para emocionarnos y compartir lo que las canciones despiertan” vaticinó Ana Prada, sobre su regreso a Mar del Plata, donde este jueves 12 de febrero, desde las 21, se presentará en la sala Roberto J. Payró del Teatro Auditorium. La artista uruguaya acumula una obra que dialoga profundamente con
“Va a ser una noche para reírnos, para emocionarnos y compartir lo que las canciones despiertan” vaticinó Ana Prada, sobre su regreso a Mar del Plata, donde este jueves 12 de febrero, desde las 21, se presentará en la sala Roberto J. Payró del Teatro Auditorium.
La artista uruguaya acumula una obra que dialoga profundamente con la tradición musical uruguaya y rioplatense, a la vez que incorpora búsquedas contemporáneas, abriendo cauces nuevos y originales.
Desde el lanzamiento de su primer disco solista Soy Sola (2006), consolidó un camino autoral de gran coherencia y autenticidad, que continúa en Soy Pecadora (2009), Soy Otra (2013) y NO (2022). A lo largo de su discografía, las colaboraciones ocupan un lugar central: su trabajo junto a Teresa Parodi en el álbum Y Qué Más (Sony Music, 2013) constituye uno de los encuentros más significativos de la canción popular rioplatense.
En producciones más recientes, contó con la participación de artistas de proyección internacional como Jorge Drexler y Natalia Oreiro, reafirmando el reconocimiento y la transversalidad de su obra en el panorama musical latinoamericano.
Además de su sólida carrera como solista, Ana Prada desarrolla de manera constante cruces artísticos y proyectos compartidos con destacadas figuras de la música popular uruguaya y argentina. Ha compartido escenarios y propuestas con Gabriela Borrelli, Malena Muyala y La Dulce, entre otras y otros artistas, construyendo diálogos musicales que amplían su universo expresivo y fortalecen su identidad artística.
Su música está atravesada por un fuerte compromiso social y cultural: con el feminismo, con los derechos LGBTIQ+, con la libertad y la igualdad. Proyectos como Canciones Yeguas (junto a Pata Kramer, 2016) o la serie Ocho para el Ocho (2021) expresan con claridad una voz política y poética inseparable de su propuesta artística.
“La canción a veces se vuelve lucha, a veces abrazo, a veces, memoria” definió la referente.
-¿Cómo definís tu estilo musical?
-Nunca me fue fácil encasillar mi música en un estilo cerrado. Vengo de la canción de autora, de la música popular uruguaya y rioplatense, pero también de muchas escuchas y cruces. Mis canciones nacen de lo que necesito decir en un momento de la vida, y después buscan su forma: a veces más íntima, a veces más rítmica, a veces más luminosa o más oscura. Creo que mi estilo tiene que ver más con una forma de decir que con un género: una manera honesta de cantar lo que me pasa y lo que observo del mundo.
-¿Tu título de psicóloga te influencia a la hora de componer?
-Nunca ejercí la psicología, pero estudiarla me marcó profundamente. Me sirvió mucho, me gustó y me ayudó a mirar de otra manera. Todo lo que una aprende, lo que estudia, lo que lee, te constituye y te forma. En mi caso, esa formación aparece en la escucha, en la atención a los procesos humanos, a las emociones, a las contradicciones. No escribo canciones desde la teoría, pero sí desde una sensibilidad que se fue construyendo con el tiempo, con curiosidad y con respeto por lo que nos pasa a las personas.
-¿Sentís el canto como una herramienta de lucha?
-Siento el canto como una herramienta de expresión y de encuentro. A veces eso se vuelve lucha, otras veces abrazo, otras memoria. Cantar puede ser una forma de resistir, de acompañar, de nombrar lo que duele o lo que necesita ser dicho. No siempre desde la consigna explícita, sino desde lo sensible. Creo mucho en el poder de las canciones para generar empatía, para unir, para abrir preguntas más que para dar respuestas cerradas.
-¿Qué va a ver y escuchar el público en tu presentación en el Auditorium?
-Va a ser una noche para encontrarnos. Para cantar juntos, para reírnos, para emocionarnos y compartir lo que las canciones despiertan. Mar del Plata es una ciudad a la que vuelvo siempre con muchísimo placer, porque me acompañó muchas veces a lo largo de mi carrera y el Auditorium es una sala muy querida para mí. Voy con una banda de grandes músicos, con canciones de distintas etapas de mi recorrido, y con muchas ganas de estar ahí, de mirarnos, de escucharnos y de celebrar ese encuentro que la música hace posible.
















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