El corralón de materiales Las Flores se encuentra ubicado en Ruta 23 y calle Nogoyá del barrio Las Flores, localidad de Trujui, en el partido bonaerense de Moreno. Un colectivo de personas representado por el abogado Fabio Galante reclama la reapertura del lugar que fue “injustamente clausurado hace poco más de dos años”, apuntó el
El corralón de materiales Las Flores se encuentra ubicado en Ruta 23 y calle Nogoyá del barrio Las Flores, localidad de Trujui, en el partido bonaerense de Moreno. Un colectivo de personas representado por el abogado Fabio Galante reclama la reapertura del lugar que fue “injustamente clausurado hace poco más de dos años”, apuntó el letrado.
La historia comenzó en el año 1979, cuando Mario Alberto Apesteguia inició los trámites de habilitación del corralón de materiales ante la Municipalidad de Moreno, donde le entregaron el certificado de habilitación definitiva el 06/07/1981. “Le hizo un cuadrito y lo colgó en la pared del corralón a la vista de todos los clientes”, recordó Galante, en diálogo con Tiempo.
Continuó contando que en el corralón se criaron los hijos mellizos de Mario Alberto; Darío Alberto y Mario Daniel, quienes desde pequeños aprendieron el oficio. También conocieron a los primeros habitantes de la zona -fueron los clientes del comercio- que en aquel entonces no estaba tan poblada como en la actualidad.

“Llegaban a todas partes”
Entre arena, cal, cemento y otras mercaderías necesarias para la construcción brindaban al consumidor un servicio, el cual se destacaba porque los camiones de reparto siempre entraban hasta donde pedía el cliente: “Lugares donde no ingresa ni un patrullero. Ese ha sido uno de los pilares del corralón, porque todos las barriadas humildes compraban ahí”, aseguró el letrado.
Allá por el año 2000, uno de los trabajadores tuvo problemas con la Justicia Penal y purgó una condena, cuando salió en libertad don Mario y su hijo Darío le dieron el mismo puesto laboral que tenía previo a su detención. También le dijeron que cuente con ellos para lo que necesite.
Este empleado, muy agradecido, por su tenacidad llegó a ser uno de los encargados de control de mercadería y división de tareas a los changarines: “Así comenzaron a aparecer otros muchachos que salían de las cárceles, porque se habían cruzado con el encargado durante su detención. Le pedían trabajo, a lo que don Mario y Darío siempre accedían”, reconstruyó Galante.
Changarines por día
Se trata de un corralón que siempre dio trabajo a las personas con antecedentes penales; algo atípico en la sociedad. Por eso el letrado remarca la función de integración social que cumplía el corralón: para disminuir la violencia, la inseguridad y lograr que aquellas personas tengan un trabajo para sobrevivir al sistema.
Los entonces changarines, llevaban el material al cliente y lo descargaban donde lo pedía, sin excusas, lugares donde nadie quería ir. Así fue creciendo el número de personas liberadas que realizaban changas diarias y cobraban al final del día.
Además, “si los trabajadores necesitaban materiales para reparar sus casas, los dueños se los daban y luego se los descontaban en cuotas acordadas entre ellos. El personal estable era de cuatro personas y el resto changarines por día, que llegaban por recomendación y con la particularidad de haber tenido conflicto con la justicia penal”, remarcó el letrado.
Todo funcionaba con normalidad hasta diciembre del año 2019; cuando falleció don Mario. Fue cuando sus hijos se hicieron cargo del emprendimiento, pero en menor escala, dado a que en la actualidad hay mucha más competencia en el sector materiales de construcción.
En el año 2020 -plena pandemia y crisis familiar de los propietarios- el comercio cerró sus puertas por unos meses y ahí fue cuando Darío se dio cuenta que muchas familias dependen del funcionamiento del corralón y retomaron la actividad con mucho compromiso.
Clausura del corralón de materiales
El 31 de enero de 2024 los inspectores del Municipio de Moreno les pidió la habilitación y el libro de actas, entonces notaron que el titular del comercio no se encontraba presente y como no estaba hecha la transferencia de la habilitación no podía funcionar. “Clausuraron el comercio”, dijo Galante.
También detalló que el área de Comercio del Municipio refiere que el comercio carece de habilitación; ante ello exhibieron la habitación definitiva que fue otorgada en 1981. “Pero como está a nombre de otra persona -el fallecido don Mario-, para ellos no está habilitado”, reclamó el abogado.
Y completó: “Concurrimos al juez de faltas de Moreno, a efectos de aclarar que el comercio está habilitado, pero con la misma postura sostiene la clausura e impone una multa por ejercer el comercio sin habilitación”.

A su vez, cuando clausuran -como se puede apreciar en la foto- no existe puerta, sino portón corredizo, por el cual entran y salen los camiones. “Se le explicó al inspector que la faja impediría ingresar el lugar a prender y apagar las luces, buscar papeles, a lo cual hizo caso omiso y colocó la faja igual”, apuntó Galante.
Ventanilla Única
También contó que a los pocos días volvieron los inspectores y al ver la franja corrida del lugar, hicieron un acta por violación de clausura, sin que hayan realizado actos de comercio ni nada que se le parezca.
Entonces fueron varias veces a Ventanilla Única, donde se realiza la transferencia del comercio y al primer año de clausura se inició la sucesión en el Juzgado Civil y Comercial 4 de Moreno. Que declaró herederos a la esposa y los hijos del fallecido don Mario, oficiando al Municipio que designaban a Darío como administrador de los bienes de la sucesión, dentro de esos bienes se encuentra el corralón.
Sin embargo, Ventanilla Única les reclamaba nueva confección del plano y otra documental que se iba aportando en el transcurso del segundo año de clausura. Cuando se cumplen los dos años, habiéndose notificado que lo suceden los herederos, se requirió la reapertura del local.
Trabas administrativas y judiciales
“Pero las trabas administrativas de parte del Municipio y la Justicia por -o sea el juez de falta- hacen que el corralón continúe cerrado por clausura, invocando que no tiene habilitación”, señaló Galante.
Y denunció: “Pero lo que más me llama la atención, es que durante estos dos años que lleva clausurado y por ende sin compras ni ventas; reclamen el pago de las tasas de seguridad e higiene y vial, entre otras».
El abogado concluyó. “Entonces, está habilitado para cobrarle impuesto, pero no para funcionar, es una pesadilla que no solo afecta a la familia propietaria Apesteguia, sino a todas aquellas personas que que salieron de las cáceles y realizaban changas para llevar el plato de comida a sus hogares”.












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