Por Claudia Sacristán Hubo un tiempo en el que la serie ‘The Boys’ era una sátira gamberra sobre superhéroes sin moral. A las puertas de su quinta y última temporada, la ficción se despide convertida en una inquietante “bola de cristal” que refleja, cada vez con mayor nitidez, la realidad política y social contemporánea. Caracterizada
Por Claudia Sacristán
Hubo un tiempo en el que la serie ‘The Boys’ era una sátira gamberra sobre superhéroes sin moral. A las puertas de su quinta y última temporada, la ficción se despide convertida en una inquietante “bola de cristal” que refleja, cada vez con mayor nitidez, la realidad política y social contemporánea.
Caracterizada desde sus inicios por su tono explícito, su violencia desatada y unos personajes que operan sin límites, la producción de Prime Video estrenará los dos primeros episodios de su temporada final el próximo 8 de abril.
Esta última entrega llevará al límite la colisión entre el sádico Homelander (Antony Starr) y el implacable Billy Butcher (Karl Urban), con un formato de estreno semanal que culminará el 20 de mayo.
“Ninguno de nosotros hubiera deseado que la serie tuviera paralelismos tan fuertes con la realidad, pero el hecho de que sea así la hace mucho más catártica”, explica a EFE la actriz Erin Moriarty (Annie January/Starlight).
La intérprete estadounidense subrayó la importancia de ficciones como ‘The Boys’ en las que los guionistas intentan tomar el pulso a lo que ocurre en la sociedad y convertirlo en una versión extrema.
“Necesitamos medios de todo tipo que hagan comentarios sociales y políticos cuando el mundo está en un estado tan caótico, frenético y, francamente, de mierda”, añade.
La “bola de cristal” de Eric Kripke
El equipo de la serie atribuye un carácter casi premonitorio a su creador, Eric Kripke, debido a que los episodios, escritos con dos años de antelación y rodados mucho antes de su estreno, parecen adelantarse sistemáticamente a los acontecimientos sociales.
“Deberíamos encargarle a Kripke su próxima serie sobre la paz mundial”, bromeó Jensen Ackles (Soldier Boy).
En este sentido, Laz Alonso (Leche Materna) expresó su deseo de que la sociedad logre “autocorregirse” antes de terminar pareciéndose demasiado a lo que muestran en pantalla.
El actor, de origen cubano, alertó también sobre un “adormecimiento” provocado por la sobreinformación: “Nos bombardean a diario hasta el punto de que algo que hace diez años habría sido un gran escándalo, ahora es solo una cosa más entre otras veinte que veremos cada día”.
Desensibilizados ante lo explícito
Tras casi una década de vísceras y sangre artificial, el impacto inicial ha dado paso a la costumbre. Urban reconoce que, aunque al principio estaban impactados por la naturaleza gráfica, para la tercera o cuarta temporada ya estaban “totalmente desensibilizados”.
“A veces te encontrabas en el set, veías las cosas más extravagantes y simplemente no te dabas ni cuenta”, aseguró a EFE el actor que bromeó con que su próximo personaje debería ser alguien que “no tenga que usar tantas palabrotas; eso será refrescante”.
Ackles, cuyo personaje regresa para este asalto final, admitió que la serie ha elevado su umbral de asombro: “Siento que en cualquier trabajo futuro voy a decir: ‘Vaya, esto no es nada comparado con lo que tuve que hacer en The Boys’”.
Por su parte, Jack Quaid (Huggie) aseguró que no echará de menos “la sangre falsa”, mientras que Ackles bromeó con conservar algún recuerdo del vestuario: “Me quedaría con un pedazo del escudo; el resto del traje lo pueden quemar”.
Un adiós agridulce y consciente
El final de la producción, tras cinco temporadas y casi nueve años de relación entre el equipo, ha dejado un sentimiento de pérdida en el elenco. Karen Fukuhara (Kimiko) describió el cierre como algo “increíblemente agridulce”.
“Ha sido como una mezcla de duelo, luto, ruptura y graduación, todo al mismo tiempo”, señaló a EFE Fukuhara.
Basada en el cómic superventas de The New York Times, ‘The Boys’ ha acumulado 12 nominaciones a los Emmy en sus cuatro primeras temporadas, de las que cuatro se tradujeron en premio.
El reparto alabó el trabajo de los guionistas por lograr “aterrizar el avión” con éxito pese a la complejidad de las tramas, y agradeció haber sido conscientes de que se trataba de la última entrega durante el rodaje.
“Rezo para que nuestra serie termine siendo más oscura que lo que pasa en la vida real, porque esta temporada realmente vamos por el camino sin retorno”, concluyó Laz Alonso.
EFE.
















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